Mi art journal me habla. Sí, sí, me habla… Pero no ha sido siempre así.

O quizá sería más exacto decir que no siempre he sabido escucharle.

Es un auténtico viaje de autodescubrimiento.

Me permite retarme a mi misma, experimentar, desfogar mis enfados, celebrar mis alegrías.

Me deja extasiarme durante un rato, sólo con una textura o una mezcla de colores…

Me ayuda a entender mejor mis procesos creativos, rompe con mis obsesiones, me deja equivocarme y lo que es mejor, no me recrimina por ello.

Me deja avanzar a mi ritmo, sin prisa y no le molesta que lo deje plantado durante unas horas o durante días abierto por la misma página en espera de que sea capaz de escuchar lo que intenta decirme.

Tampoco le importa si de repente aparezco ante él y comienzo a embadurnar, estampar, pegar cosas, estarcir, mezclar por todas partes… Todo ello de manera desordenada o no, depende del día o del momento…

Soporta todo lo que aparezca sobre sus páginas, lo absorbe y cuando se seca me devuelve una imagen renovada y a veces incluso sorprendente de lo que unas horas antes hice sin saber muy bien hacia dónde me dirigía…

Esta página que veis aquí es una muestra de ello. Un comienzo sin saber muy bien por qué: un collage de retales de papeles esperando su turno, el incansable gel médium, más collage, el multitarea gesso que siempre está ahí a mano.

Pasa el tiempo… No tengo una idea preconcebida de hacia dónde ir. Realmente tampoco quiero transmitir nada especial con esta página, sólo quiero disfrutar, estoy creándola porque me apetece y porque me siento bien haciéndola.

Miro la página y… Círculos, vienen los círculos a mi mente -últimamente los utilizo mucho, no sé por qué, me siento bien usándolos-. Así que busco materiales circulares, algo de craquelado, pequeñas blondas, sellos, tinta para estampar y las versátiles esponjillas…

Un totum revolutum sobre mi mesa con la página abierta a un lado, esperando mi locura del momento 😉

Y cuando poco a poco ya está todo preparado lo voy colocando, probando, dándole vueltas hasta que encuentro lo que quiero, lo que me hace sentir bien cuando lo miro…

Y ahora que ya está casi todo, me gustaría escribir algo, pero no sé muy bien qué. Porque lo importante de la página hasta este momento es la creación por la creación, no busco nada más, no me apetece nada más.

Esto es lo que me hace vibrar, lo que me desconecta del mundo y me prepara para reconectarme luego con más energía.

Así que me voy a mi Booster Pack en Art-Journalízate y busco una frase que me inspire. Y encuentro la que veis aquí: «Hoy es el mañana que te preocupaba. ¡Disfrútalo!«. Y preparo mi imprentilla manual, que me encanta y me pongo manos a la obra. Y ya tengo título para mi página: HOY.

Cuando pienso en ello, compruebo que curiosamente refleja muy bien algo que necesitaba escuchar. Esta mágica libreta que es mi art journal no sólo me habla paso a paso mientras estoy creando la página, sino también cuando pongo a la página esa especie de identificación que es el título o una reflexión integrada con toda la magia de las formas y las texturas.

Como sabéis, en este blog y desde hace ya bastante tiempo voy poco a poco avanzando, comentando, compartiendo los «qués» y los «cómos», ideas, tutoriales, series, materiales…

Pero hoy he querido detenerme en algo que realmente forma parte de la esencia de la denominación de mi red social: «Manos y Mente» y es el viaje interior de desconexión y autodescubrimiento que se produce cada vez que me pongo frente a mi libreta y dejo que «me hable». Y además he querido ilustrarlo con esta página que es una de mis últimas creaciones y que he titulado «Hoy» y que espero que os haya resultado inspiradora.

Y a ti… ¿también te habla tu art journal?