Art Journaling en Manos y Mente

Los días de descanso y vacaciones son un momento magnífico para desconectar.
Para mí es un privilegio que agradezco profundamente: poder extender sobre la mesa alrededor de mi libreta todo lo que se me va ocurriendo y ponerme manos a la obra con mi art journal.

Comienzo con un sencillo collage, luego algo de stencil, acrílicas de varios colores, sellos… Me gusta cómo va quedando. Y ahora ahí me quedo… no sé muy bien cómo seguir… ¿Lo dejo así? No; quiero ir más allá…

Quiero añadir algunos recortes y hago pruebas… Voy pegando… Continúo pero no me gusta demasiado… Un poco de gesso aquí y allá…

La página empieza a no parecerse en nada a lo que era antes del gesso… ¿Comienzo de nuevo? No, casi aprovecho algunas zonas… Busco entre mis recortes…

Aún no sé cuál será el tema, sólo estoy experimentando y dejando que mi intuición me vaya guiando… Pero cuando me doy cuenta han pasado casi dos horas… Soy consciente de la desconexión, de mi abstracción y de lo mucho que estoy disfrutando con todo esto en un momento de calma total… Así que ya lo tengo, mi página estará dedicada a eso: a «desconectar«.

Me gusta incluir relojes de vez en cuando en mis páginas y tengo muchos recortes. ¡A por ellos! 😉

Y madera, quiero aprovechar unos recortes imitando madera que me encantan y siempre descarto porque no me encajan… Pero éste es el momento…

Me peleo con la página, con los elementos… La madera no funde bien… Necesito ladrillos; recuerdo que tengo un pequeño sello que los imita… Allá vamos. Relojes, madera, ladrillos, manchas sobre la madera, relojes amenazando…

Y al final lo consigo. El tiempo se ha detenido mientras estaba absolutamente abducida por mi art journal y la actividad que desplegaba alrededor de él. Mis manos y mi mente en perfecta conjunción.

Y por fin, el resultado… ¡Busca tus momentos para desconectar!

¿Cómo saber que aquellas flores que irradiaban colores y fragmentos de palabras cuando comenzaba la página, terminarían asomando tímidamente entre esta colección de relojes, lánguidamente agarradas a viejas paredes y tablones gastados?

Era imposible saberlo. Y ésta es la grandeza de esta actividad seductora, que me sorprende cada día, cada momento que le dedico. No sólo se detiene el tiempo. También se detiene mi juez interior y todo lo que conlleva. Se detienen el estrés y la necesidad de hacer varias cosas a la vez… Es un instante mágico que, en magníficos días de descanso, puede convertirse en horas sin que yo casi lo sepa… ¿Te apuntas? 😉

Ven a disfrutar con el art journaling en Manos y Mente y su sección «Art-Journalízate«
Te «abducirá» 😀