Seguramente has escuchado o leído esta frase en algún momento. Cuando estás abordando un nuevo proyecto, mientras te entregas a fondo a la tarea de poner mil cosas en marcha, es probable que te asalte la enorme y común duda: ¿y si luego a la gente no le interesa?

Esto es algo que forma parte de los bloqueos que normalmente nos acucian procedentes de nuestro intransigente juez interior y que, si los escuchamos, es probable que nos detengamos y perdamos ímpetu y energía.

Hace unos días releí esta frase y pensé que por qué no va a salir bien, por qué las cosas no van a funcionar una vez ponga en marcha el nuevo proyecto… Y pensé también que, efectivamente, si no lo construyo, nunca sabré si funcionaría.

Pero creo que ese «construir» no se refiere sólo a generar la armadura, el armazón, las bases, lo que sustenta a ese proyecto. Para mí consiste en construir muchas cosas, considerar todos los detalles, construir esfuerzo,   construir desde la pasión, cuidar todos los elementos, prepararme a fondo, construir mi verdadera visión, en definitiva, construir todo aquello que hace que las cosas funcionen.

Construir algo de verdad, con calidad, lleva mucho tiempo, esfuerzo, trabajo y también muchísima paciencia; no adelantar acontecimientos, no tomar atajos, bucear en la pasión que hay bajo lo que construyes y no olvidar cuál es el objetivo que persigues. Y si cuidas todo eso, quizá es más probable que luego «ellos vengan», que las cosas funcionen, que la gente se emocione, que quiera participar, que se lo cuente a otros… Así que voy a seguir construyedo 🙂

Imágenes: M.Paz Pérez-Campanero, Art Journal 2013