¿Cómo andas de autocrítica? En muchos aspectos de nuestra vida, creo que la autocrítica es un ejercicio importante, por lo que supone de reflexión sobre lo que uno mismo hace, dice, realiza…, sobre las consecuencias de las propias acciones y sobre la responsabilidad que conllevan.

Pero esto es diferente a lo que hoy quiero traer aquí: nuestro crítico interior. La autocrítica es una acción de introspección necesaria, un viaje hacia el centro de nosotros mismos, mientras que el crítico interior es un personaje que vive dentro de nosotros y que nos corta las alas cada vez que queremos hacer algo que supone asumir riesgos, probar cosas nuevas, experimentar, autoexpresarnos, en definitiva, crear…

¿Cómo está tu crítico interior? ¿Te dejas a ti mism@ ir más allá de lo que siempre haces, salir de tu «círculo de comodidad» y arriesgarte a experimentar?

En el arte de la creación y en cualquiera de sus manifestaciones éste es nuestro peor enemigo. Ese crítico interior que no es otro que una versión de nosotros mismos diciéndonos que no somos capaces de hacer tal o cual cosa, especialmente si nos adentramos en terrenos nuevos, desconocidos.

Es también el que nos impide emprender, reinventarnos, crecer, dejar atrás influencias que no nos ayudan, no escuchar aquello que nos impide mejorar, avanzar, desarrollarnos…

Pues hoy hago mi apuesta por poner una buena mordaza a ese crítico interior, que se traduce en el ruido interno que llena nuestra cabeza de dudas, miedos e inseguridades y que pone freno a nuestra capacidad para crear, para experimentar y disfrutar.

Mi sugerencia es que ejerzas la autocrítica realizando una buena tarea de instropección y detectes cuándo aparece ese crítico interior que elimina cualquier atisbo de creación. Y para ello el art journal, como viaje de descubrimiento interior es una excelente herramienta.

Aquí os dejo una página que he creado en mi art journal diario -realizada con stencil- para reflejar ese enorme ruido interior que llevamos dentro y cómo debemos luchar con nosotros mismos para liberarnos de él, para liberar nuestra mente y que vuele libre para poder experimentar y encontrar la vía de expresión creativa que más vaya con cada uno de nosotros. ¿Te animas?