Ansiedad por lo que puede ocurrir vs aprender a afrontar las situaciones.

Es probable que en muchas ocasiones empieces a preocuparte por algo que crees que puede ocurrir y que temes terriblemente que ocurra; entonces comienzas una etapa de lo que se conoce como «ansiedad anticipatoria».

ansiedad-por-lo-que-puede-ocurrirEsta preocupación a veces desemboca en la situación que tanto temes.

En ese caso puede ocurrir que, una vez que se haya producido, lo que realmente sientas sea liberación, porque el mal previsto no haya sido tan tan terrible como la consecuencia real de dicha situación.

Pero un gran porcentaje de esas preocupaciones y miedos que nos producen ansiedad suelen corresponder a situaciones que nunca llegaremos a vivir.

En este sentido es muy ilustrativa una célebre frase de Montaigne:

«Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca ocurrieron».

La mayoría de las personas nos pasamos una gran parte de nuestro tiempo preocupándonos por cosas que realmente nunca llegan a suceder.

Yo añadiría que incluso en el caso de que sucedan, es inútil adelantar el duelo a los acontecimientos, porque en muchas ocasiones lo que hace la vida es forzarnos a decidir y ponernos delante aquello que no nos atrevemos a afrontar.

Con la perspectiva del tiempo es frecuente comprobar que la liberación que se produce al afrontar una situación complicada es mucho más satisfactoria que el dolor o el vacío que pensabas que ibas a experimentar.

En mi caso, generalmente miro de frente las situaciones complicadas. Pero con los años también noto que tengo menos seguridad para algunas cosas y muchas veces dejo ganar terreno a esa ansiedad anticipatoria.

 

¿Qué podemos hacer para reducir este tipo de ansiedad?

Creo que es un gran reto aprender a manejar esa ansiedad, especialmente en situaciones de alta incertidumbre.

Por si sirve, a mí me ayudan especialmente algunas cosas:

  • Hablar con una persona cercana que sé que es capaz de escucharme y comprender mi situación.
  • Escribir sobre ello.
  • Desconectar mi mente experimentando con una actividad manual; yo utilizo mi Art Journal, que me apasiona.
  • Hacer una actividad física suave, como caminar, dar un paseo…
  • Mantenerme ocupada y concentrarme en los detalles de lo que estoy viviendo o haciendo en ese momento en que noto que comienza la ansiedad.

Estrategias como éstas pueden ayudarnos a centrarnos en el ahora, olvidar durante ese tiempo la preocupación y relajar la mente para seguir adelante.

¿Qué tipo de estrategias sueles utilizar y cuáles te funcionan mejor?


La ilustración de este post pertenece a una página de mi Art Journal 2013