Soltar lastre, aligerar la mochila y recuperar el equilibrio.

En los últimos años me he ido enfrentado en el terreno profesional a “cierres” con personas con las que durante mucho tiempo había llegado a establecer vínculos también personales.

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En unas ocasiones lo que dejas atrás te genera nostalgia y en otras te libera por completo, pero en cualquier caso mi experiencia es que siempre es necesario tener un tiempo de “duelo”, asumir la pérdida o el desencanto y seguir adelante.

Porque las heridas, en mi opinión, no se curan deteniéndose a pensar una y otra vez en ello -tampoco evitando reflexionar sobre ello, por supuesto-.

Para mí sólo empieza el proceso de cicatrización una vez que has interiorizado la pérdida de manera serena, asumiendo lo que se va y aprendiendo de lo vivido.

Luego afrontas de nuevo el camino, miras a tu día a día con calma olvidando los daños sufridos, perdonándote a ti mism@ por los que has podido producir tú y valorando aquello que has aprendido en el proceso.

Y si lo que dejas atrás son alegrías, dando las gracias y valorando lo que has conseguido vivir durante todo ese tiempo.

 

Desprenderte de lo que te retiene y te intoxica

Siempre es necesario desprenderte de multitud de cosas que a la larga se convierten en un tremendo lastre.

Claro que, dicho así puede parecer fácil, pero en realidad puede llevar toda una vida conseguir esa serenidad.

Lo que yo he comprobado es que sólo perdonando y perdonándote y sólo agradeciendo lo que recibes y dando lo que puedas, encuentras la paz interior.

Tal vez esto no está muy de moda, ya que el rencor y la agresividad están por ahí cerca, pero las personas que conozco que viven en paz consigo mismas tienen esto en común.

Y creo que eso es lo que te ayuda a cerrar esa puerta que queda atrás, pero no en falso, sino de verdad.

soltar-lastre-y-recuperar-la-calmaY también te permite utilizar tus energías en algo constructivo y útil para ti mismo y para los que te rodean y no desperdiciarlas en el recuerdo y la rabia o, en el mejor de los casos, en la nostalgia de batallas anteriores.

Con el paso de los años he aprendido que mi energía es altamente valiosa para mí y nadie o nada que la desgaste merece ocupar un puesto relevante en mi vida. Ese lastre que llevas en la mochila pesa demasiado.

Así que estoy de acuerdo, cerrar la puerta cuando es necesario, y seguir adelante es importante para construir y avanzar. En cualquier caso, antes o después se abrirá otra puerta más acorde con el momento en el que estemos entonces…


Las ilustraciones de este post pertenecen a páginas de mi Art Journal 2014 y 2015