¿Es así? ¿Somos creativos?

Cada uno de nosotros posee una perspectiva única que expresar, un conjunto diferente de talentos y experiencias que transmitir mediante nuestras habilidades individuales.

El proceso de descubrir y escuchar esa perspectiva individual es lo que da lugar a la expresión de nuestra creatividad.

Ser creativ@ implica aportar un significado o una finalidad nuevos a una labor, encontrar nuevos usos, resolver los problemas existentes o incorporar belleza o valor…

Es tan posible ser un ama de casa creativa como ser un/a escritor/a creativ@. La creatividad resulta tan útil para un padre en relación con su hijo como lo puede ser para un artista que pinta un cuadro o para un determinado profesional a la hora de diseñar un nuevo producto.

Si estás leyendo este blog, seguro que estás interesado en alguna actividad creativa e incluso le dedicas parte de tu tiempo. Si te preguntases si te consideras creativ@, ¿qué responderías?
Muchos de nosotros respondemos tímidamente a esta pregunta y la mayoría de las personas responden con rotundidad que no. ¿Cómo es posible?

A finales de la década de los años 40, un grupo de psicólogos discutía
sobre las lagunas de creatividad en la mayoría de los adultos.
Decían que en torno a la edad de 45 años, sólo un diminuto porcentaje de
la población podía pensar creativamente. Para probar este supuesto, diseñaron
un test de creatividad y se lo dieron a un grupo de personas de 45 años. Menos del
5% de ellos resultaron creativos mediante este test. ¡¡¡!!!
Continuaron aplicando el test reduciendo la edad de los participantes.
Lo
aplicaron a las edades de 40, 35, 30, 25 y 20 años.
Ese 5% de creativos
permanecía más o menos estable en todos los grupos.
Finalmente, en el grupo de
17 años, el porcentaje de personas creativas rozaba el 10%.
En el grupo de 5
años, ¡¡¡¡estaba en torno al 90%!!!!
¿La conclusión? Casi todos somos altamente creativos a los 5 años de
edad. 
Entonces… ¿qué ocurre después?
¿Qué nos bloquea hasta tal punto de dejar que desaparezca casi por completo esa parte tan importante de nuestra «mochila intelectual y emocional»?

En este sentido es muy ilustrativa una conocida reflexión de Emmerling (http://www.emmerling.com, por si quieres saber más):

En lo que respecta a formas de pensar originales, innovadoras, el típico cerebro humano adulto es como un Ferrari de doce cilindros, al que se ha reducido la velocidad, se ha puesto punto muerto y dejado en el aparcamiento. Tú tienes una de esas «máquinas asombrosas», una mente con potencia, emociones y aceleración. Sí. Tú tienes todo el equipo básico, pero tal vez te hagan falta algunas clases de conducir.